Estudio de interiorismo y reformas integrales, con más de 25 años de experiencia en crear espacios singulares, adaptados al cliente.
En esta reforma transformamos por completo un pequeño piso del Eixample. Cuando lo visitamos por primera vez para tomar medidas, nos encontramos con un pasillo muy oscuro, lleno de puertas, y un antiguo “lavabo francés” dividido en dos cubículos: uno con el inodoro y otro con el lavabo y la ducha. La clienta deseaba una cocina integrada al salón-comedor y aprovechar al máximo la luz natural.

Para conseguirlo, eliminamos parte del pasillo y trasladamos la cocina —originalmente muy pequeña y alejada de la zona de estar— al espacio donde antes se encontraba el lavabo francés, ampliando su superficie con una habitación contigua que la clienta no necesitaba.. El baño pasó a ubicarse en la antigua cocina.
Uno de los elementos más especiales del proyecto fue la volta catalana del edificio, que quedó al descubierto y decidimos recuperar en la zona de día. Esto permitió ganar altura, incrementar la sensación de amplitud y aportar un carácter más acogedor y tradicional.

La cocina se diseñó en tonos blancos y madera, con encimera amarmolada y un frontal de baldosas decorativas que aporta dinamismo. Para el pavimento elegimos baldosa hidráulica, la misma que se utilizó en el baño, creando una continuidad estética que dialoga con el estilo clásico del piso.
En el baño, revestimos la pared de la ducha con baldosas decorativas en un verde turquesa —el color favorito de la clienta— que también incorporamos en otros detalles del proyecto, como un espejo para el recibidor elaborado a partir de una puerta recuperada que cortamos y pintamos.
El piso contaba además con una pequeña galería orientada al patio interior de manzana. La acondicionamos como un pequeño taller de costura, donde la clienta puede disfrutar de su hobby con luz natural y unas magníficas vistas a la Sagrada Familia.

































